Queridos Lectores.
El día Jueves 1 de Julio, le han arrebatado la vida a nuestro querido amigo Miguel Pereyra.
Ésta sensación repetida de impotencia, vergüenza, dolor y desconsuelo que estamos viviendo tan seguido, hoy es por un ser a quien queremos y respetamos: un artista y hacedor de la cultura, una buena persona querida por todos en nuestra ciudad de Ushuaia. Me duele y me deja sin palabras el estar viviendo esto, esta brutalidad, este atropello a la vida. ¿Es necesario? No hay palabras para explicar, decir o intentar entender ésta pérdida que hoy todos llevamos dentro. El arte de nuestra tierra y ella en su cotidianidad te lloran hoy, como cada uno de nosotros.
"Arrebato:
La simple quietud que se genera cuando uno ya no puede pisar, cuando se le ha arrebatado el habla, el silencio: la huella. Cuando esa vida que transitábamos a favor de crear nos es ultrajada, se nos escapa, nos la disuelven. La elección ajena de la llegada del sutil instante en el que nos abandonamos a la eternidad en una rotunda inmovilidad.
Muerte. Conclusión. Quietud.
La última oportunidad de hacernos parte de la memoria colectiva, del paso por este tiempo; la última instancia antes de la noche sin fin y del olvido… o el éxito.
El exilio hacia lo desconocido, lo aún indescriptible: la permanencia luego de la ausencia. Estar sin estar, pertenecer sin ser parte, convencer sin ser escuchado.
Y más allá de todo esto, ser huella, ser impronta inamovible del tiempo que nos contuvo: haber sabido caminar sin que el tiempo borre tu rastro ni tu senda."
Para mi y para cada uno de quienes te conocimos y compartimos aunque sea un instante de tu mundo, vos sos huella inmóvil de este tiempo y todos los que vendrán. Impronta imborrable en el Arte y la Vida de esta tierra y sus peregrinos.
Gracias Miguel por haber hecho de este tiempo en cada uno de nosotros, un lugar mejor en tu incesante caminar.
Alfredo Miguel Pereyra - 1953 / 2010
Artista multidisciplinario de incansable búsqueda de la pureza y el sentido, en las formas más imperceptibles o gigantescas de la naturaleza; colega leal y despojado de mezquindades, amigo honesto, comprensivo y sonriente; dueño de una humanidad sana y admirable. Miguel Pereyra dueño del espacio, de todo nuestro respeto y cariño.